hoy sentí la presencia de Dios
mientras caminaba
pude sentir como Jesús marchaba a mi lado
como tomaba mi mano
un regocijo en toda mi piel me hizo saber que me abrazaba
y pude olvidar todos mis miedos
por largos momentos
cada cosa a mi alrededor me hablaba de El
o El me hablaba a través de cada cosa a mi alrededor
y abrace la vida
y ame
y fui feliz
como lo que es realmente ser feliz
paz a pesar de
y por encima de
todo problema y situación
todo lo anterior sonara a cliché
pero El me acompaña
te acompaña
me hizo saber
que aquello que busco y no se lo que es
pues no me siento conforme con nada
nada me llena
es El a quien busco
martes, 30 de abril de 2013
martes, 23 de abril de 2013
Concepción VII
Sostuve
en mis manos el diario, a su lado, bajo nuestra sombra acostumbrada, cayendo
poco a poco en cuenta a medida que iba leyendo el artículo escrito por el,
narrando de una manera literaria, como yo había conocido a Damián, contando la versión
que sustentaba su inocencia, describiendo la manera en la que el hacia los
informes y devoraba libros, aclarando al final que se trataba de un caso de la
cárcel de Concepción. Junto al artículo, en una columna a la derecha, ponía
algo escrito por Damián… era su interpretación del libro “La vida es Sueño” con
el encabezado “Soñé haber despertado” haciendo referencia de una forma
brillante a la obra, relacionándola incluso a todo lo que había sucedido
después de conocerme.
Ella miraba el diario sin que su expresión me
proporcionara el mas mínimo dato acerca de lo que en ese momento cruzaba por su
mente, con relación a eso que yo sabía que tanto le importaba. Le explique que
varias personas tras haber visto el artículo se habían manifestado a favor de
que el caso llegara a un desenlace justo y, llamando así la atención de las
autoridades, volvieron a evaluar el caso llegando a la conclusión de que no
presentaba los cargos por los que había sido apresado. Luego le dije lo mucho
que lamentaba no habérselo contado antes de que se hubiese llevado la sorpresa
de la noche anterior.
Ella volvió a leer la columna… dejando que se
le escapara una sonrisa, dejándome saber de que era mientras leía la
parte que hablaba de ella haciéndome consciente de que no me arrepentía en lo
mas mínimo de haberlo ayudado a salir. Es lo que ella quería. Es lo que el
merecía.
-Aun me siento algo confundida- fueron sus
palabras después de un rato de haberme escuchado.
-y que piensas hacer ahora que sabes que es
libre- dije temiendo un poco la respuesta. En el fondo, imaginar que lo buscara
despertaba el ser egoísta tan dormido en mi, el cual prefería que ella
estuviera lejos a que dejara de mantenerse cerca de mí, compartiendo todo lo
que ambos amábamos -aunque fuese para obtener mi ayuda, con lo cual me
conformaba-; solo por abrir las puertas a esa misteriosa relación con el ex
convicto.
-en primera instancia… diría que ya todo lo
que pude haber hecho por el ya lo hice…-dijo pronunciando sus palabras como si
las leyera de algún lado- se veía anoche como lo que es ahora…un hombre libre.
Tras haber permanecido en silencio breves
momentos más, llego a desahogarse poco a poco, llegando a catarsis, cosa que
supe cuando me dijo que era probable que únicamente ella tuviera influencia
alguna sobre él cuando estaba preso. Que podía ser posible que hubiese sido
dejada atrás junto con los muros de la prisión.
-No supongas nada, Ade. –fue lo único que me permití
decirle al respecto. Se mostraba en paz. Difícil me había sido hasta ese
momento prodigarle alguna muestra de cariño, debido a la relación tan casi
exclusivamente intelectual que habíamos tenido; sin embargo la necesidad de
convencerme a mí mismo de que realmente se encontraba a mi lado, sumada a la
tranquilidad que secretamente me producían sus conclusiones, puse mi mano sobre
su hombro y estampe un beso en su cabeza. Atento a la más milimétrica de sus
reacciones, no pude apreciar ninguna alteración de la normalidad; simplemente
en una fracción de segundos tomo mas aire de lo normal, haciendo que mi mente
quisiera engañarse a sí misma disfrazándolo de un suspiro.
Los días posteriores fueron tranquilos,
mencionando poco menos de lo necesario, lo ocurrido. Le manifesté mi intención
de conseguirle trabajo en el diario, seguro de que tendría éxito. De alguna
manera ella priorizaba mi compañía y eso me gustaba. De cualquier modo, no
dejaba de sentir que todavía le quedaban dentro ciertos restos de
aquello que callaba y que yo no indagaba.
Pasa el
tiempo. Puedo decir que todo esta saliendo bien. Todo ha salido bien y estoy
contenta. Pronto iniciare un nuevo trabajo, agradecida de no tener que regresar
a la academia a dar clases, lejos. Ah… la academia. A veces me asalta el
recuerdo del rostro trigueño del Señor J.P…. y lo relaciono con algo tan
familiar.
Salgo
casi todos los días con él. Nuestra relación se ha estrechado de tal manera que
de ser vista desde afuera parecería que somos pareja. Entiendo que lo que
tenemos es demasiado hermoso como para convertirlo en otra cosa que no fuera
amistad de la mejor que hay. Me han comentado incluso, casi con indiscreción,
que él se preocupa bastante, que sería excelente para mí.
Y Damián.
De a poco me he acostumbrado a la idea de que el lapso de tiempo en el que
ocupaba un lugar en mi vida se ha ido extinguiendo, dando inicio de manera
subrayada desde el momento en que lo vi con aquella chica.
Desdicha
la nuestra, la de los que soñamos antes de que las cosas sucedan siquiera. De
los que tenemos un mundo interior tan grande que nos hace envolvernos en
nuestras propias historias haciéndonos confundirla con la realidad llegando a
engañar incluso a mi corazón. Quizá de alguna manera me haga bien comenzar a
crearme historias en torno a mi amigo… después de todo, el ha hecho tanto por mí.
Le importo… y a Damián… bueno. ? Que esperaba? Es un alma salvaje. Su corazón
seguramente dio riendas a una alternativa libertad mientras escribía sus
ensayos. Uno no puede esperar que el rio frene su cauce; ¿quien ha de pretender
que el viento se siente sobre una piedra a contemplar una margarita? ; Nadie
puede esperar que un tigre persiga una mariposa o que un ser criminal permanezca
fiel a una caricia de papel.
Un día
me dicen en el nuevo trabajo que tenía que entregar unos papeles al diario, los
cuales no tenía conmigo. Fui a buscarlos a la oficina del programa y mi
superior, tras saludarme afablemente, me dijo que esos papeles se encontraban
en las oficinas de concepción.
-Ciertamente…
-recordé. Le di las gracias y me dispuse a ir a buscarlos, preparando un
amortiguador interior para el recuerdo. Tras llegar y ver la enorme entrada,
uno de los guardias me acompañó a la oficina. Me hicieron esperar unos
momentos. Luego me hicieron pasar y me los entregaron. Cuando me iba, veo de
lejos al oficial que en aquellas ocasiones me había permitido el acceso a Damián.
Esa sensación. Ese ver un rostro que me presumía tener más historias de las que
en realidad vagamente tenía. Me pregunte que me estaba pasando, pero llegue a
la conclusión de que simplemente quien escribe va de a poco fusionando
historias que les adjudico a un rostro con la realidad distante a aquella
persona.
Entre tales
pensamientos, un impulso hizo que uno de mis latidos me golpeara por dentro y
me volví a preguntar por Caimbra. Me dijeron que le habían dado una
indemnización y que se encontraba trabajando y reintegrándose a la sociedad. Sentí
una réplica de las veces que había sentido el oxigeno tal cual alimentando mis
pulmones. Un agradable y cálido bálsamo hizo que mi rebelde corazón
permaneciera tranquilo.
Una vez
en casa, levante el teléfono para ver donde comeríamos aquel día. La
contestadora. Qué extraño. Comienzo de lejos a escuchar el sonido de una armónica.
Al principio me pareció haberlo estado imaginando. Pero tras unos momentos más
me fui dando cuenta de que era real y se intensificaba a medida que me acercaba
a la puerta. Me asome por la ventana.
Caimbra
estaba allí, recostado de la verja de entrada, sosteniendo el instrumento ante
sus labios. Mi primera e involuntaria reacción fue cubrir mi boca con una mano.
Me quede inmóvil unos instantes y volví a mirar. Continuó tocando y al notarme
se detuvo y bajó la armónica para quedarse sereno.
Tomé
aire y crucé la puerta. Avancé unos pasos. Pocas o casi ninguna vez había
podido verlo ante mí de pie, en toda su altura, tras haberse erguido al ver que
salí. Tenía mejor aspecto. Su rostro se veía limpio; no llevaba el arete pero
sus cruces me recordaron que se trataba del mismo de la primera vez. Me miraba
sin expresión. Le dije que pasara y posteriormente nos encontrábamos dentro,
intercambiando pocas palabras; él me siguió hasta la cocina. Algo me impedía
acercarme mucho, siquiera tocarlo.
-¿tienes
hambre?
Me
dispuse a preparar la comida. El no mencionaba nada relevante pero sus ojos no
dejaban de seguir cada uno de mis movimientos. Comimos aún en silencio.
Silencio que me llenaba de tal manera que no deseaba más nada. Simplemente
saberlo cerca, saberlo libre, saberlo feliz. Simplemente había tanto que decir
que las palabras no sabían cómo abrirse paso.
Momentos
después de silencios interrumpidos por comentarios acerca de los nuevos
trabajos de ambos, en los que hablaba tranquilo, mirando la mesa… me quede
mirando su rostro. Se sentía diferente que estuviese aquí. El sintió de alguna
manera mi mirada y clavó sus ojos en los míos, petrificando así mis
movimientos.
-Gracias-
dijo calmado, luchando porque aquella pequeña sonrisa no se le escapara.- por
todo.
Una vez
se hubo marchado, me desplomé en la cama, con la mirada perdida; en un estado
de no saber qué sentir, ni qué pensar; pero muy consciente de lo que quería
sentir y pensar. En ese momento recuerdo la foto y cómo Damián había escrito en
su carta que vendría por ella. Pudo haberlo olvidado.
Era un domingo por la tarde y tomábamos sol en
el patio mientras leíamos a Rubén Darío. Amo la pureza de nuestra relación. Ella
leía para ambos el cuento parisiense de La Ninfa.
“La cadera a flor de espuma parecía a veces
como dorada por la luz opaca que alcanzaba a llegar por las brechas de las
hojas. ¡Ah!, yo vi lirios, rosas, nieve, oro; vi un ideal con vida y forma y oí,
entre el burbujeo sonoro de la linfa herida, como una risa burlesca y armoniosa
que me encendía la sangre.
De pronto huyo la visión, surgió la ninfa del
estanque, semejante a Citerea en su onda, y recogiendo sus cabellos, que
goteaban brillantes…”
- …el delirio de los poetas- dije- que sin
malicia alguna contemplan absortos la rosada carne de las ninfas.-
En ese instante ambos compartimos nuestro
silencio. Solo la escuchaba respirar y ella a mí.
De un momento a otro ella decide entrar y la
sigo. Como si todo pasara de manera irreal, y dejándome sin palabras, ella me
retira los anteojos sin avisar, y me quedo viendo puras sombras. Veo de manera
borrosa su silueta y como se mueve cruzando la sala. Avanzo pocos pasos sin
saber si reírme o asustarme. Decidí
hacer lo segundo al darme cuenta de que se despojaba de su vestido.
domingo, 7 de abril de 2013
Bestia
Paseaba su mirada por todo alrededor, acariciando con sus ojos de bestia cada rincón, con todos los sentidos en tal alerta que me parecía que era capaz de escuchar el latir de mi corazón que palpitaba con enorme y dolorosa intensidad esforzándose por hacerlo en silencio para no ser escuchado y me daba la impresión de que en cualquier momento iba a saltar fuera de mi pecho.
Sus ojos feroces detuvieron de repente su recorrido fantasmal y se sembraron sobre mi, clavando mis pies al suelo con su mirada aterradora, socavando un profundo y doloroso hueco en mi estómago. No podría describir el frío que en aquel momento se apoderó de cada una de mis extremidades, acompañado de un caluroso hormigueo que acalambraba mi pecho.
Sus ojos feroces detuvieron de repente su recorrido fantasmal y se sembraron sobre mi, clavando mis pies al suelo con su mirada aterradora, socavando un profundo y doloroso hueco en mi estómago. No podría describir el frío que en aquel momento se apoderó de cada una de mis extremidades, acompañado de un caluroso hormigueo que acalambraba mi pecho.
Su respiración, que hasta ese momento había sido constante y sofocada, se hizo de pronto silenciosa y aguda. Era como si toda la ira del mundo se concentrara sobre mí en esa mirada, que me acusaba despiadadamente de existir y quería con todas sus fuerzas que dejara de hacerlo. Al saberlo, y dentro de todo aquel pánico que me inyectaba tanto odio en ese momento, una pizca de satisfacción salía a contrastar fruto de saber que al desquiciarlo, yo tenia cierto poder sobre el; al igual que saber que aun no me había matado.
Aun con mis pies clavados al suelo como estaban, sentí que una fuerza me sujetaba y no me permitia desplomarme. Espere en completa pausa su próximo movimiento, preparada para lo que viniera. Sus ojos continuaban allí, con su mismo odio implacable que manifestaba la profunda desesperación que le provocaba que mi corazón siguiera latiendo y a pesar de todo eso, no deje de mirarlo, con la misma fiereza amenazante, rentándolo con todo mi ser a que procediera al siguiente paso.
Y el oxigeno se abrió paso a través de mis pulmones ferozmente. Y como si un escudo protector se acrecentara en torno a mí, la ferocidad de sus ojos se transformo en inercia.
Se esfumo.
sábado, 6 de abril de 2013
Concepción, parte VI
Mi corazón decía "presente" y amenazaba con salirse de mi pecho al palpitar con violencia de una manera casi dolorosa. Miedo.
El numero gastado y oxidado de la angosta puerta me daba la bienvenida a una estancia de paredes desgastadas y hediondas de lo que supuse que era la celda de castigo. Trague en seco. No quería que mi respiración se escuchara. No quería que nadie notara que estaba allí.
Me asome despacio temiendo aun mas que ser vista, temiendo lo que podía llegar a ver. Su torso estaba desnudo, mostrando las evidentes marcas de que había sido apaleado. Sus manos estaban esposadas en su espalda. Forcejeaba con brusquedad. Alguien lo sujetaba mientras le eran propinados fuertes puñetazos en el estomago, golpes que se hacían sentir en mi propio estomago. Gotas gruesas de sangre comenzaban a caer de sus labios. Posteriormente, tuve que ver como comenzaron a aplicarle descargas eléctricas.
Sintiéndome incapaz de continuar espectando, me aleje tapando mis oídos y di unos pasos. Recorría el pasillo sin sentir siquiera mis pies tocar el piso. La cabeza me daba vueltas y sentí como si mi estomago se quisiera salir a través de mi boca, haciéndome vomitar mientras apoyaba una de mis manos en la pared maloliente.
Podía sentir como las nauseas y el vértigo se convertían casi en dolor. Tanto así que me hicieron abrir los ojos y despertar de aquella pesadilla. Algo en mi se preguntaba que había sido de Damian en los últimos dos meses.
Ya por fin, hoy regresaría. Había esperado este día para lograr acudir personalmente y hacer todo lo necesario para entregar el formulario, lo cual me hacia sentir ansiosa por llegar; tras haber llegado las vacaciones del año escolar que me permitieran regresar.
. . . . .
El me esperaba para recogerme en la parada. El día húmedo y frió explicaba su chaqueta de cuero. Sus anteojos empastados me hicieron reconocerlo de inmediato. Tan pronto chocaron nuestras miradas, sonrisas escapistas en los rostros de ambos hicieron aparición, conectando inmediatamente nuestros pensamientos. Tan pronto estuvimos a una distancia suficiente, mi amigo se abalanzo inclinándose para darme un abrazo correspondido por mi. Fue como un alivio tenerlo cerca.
Me llevo a mi casa, poniéndonos al tanto de todo, excepto de Caimbra; era tanta la aprehensión que sentía con respecto al tema que no encontraba la manera en la que podía iniciarlo. Me pregunto de mi trabajo, me detallo todos los pormenores que habían acontecido en mi ausencia en cuanto al diario, a los eventos literarios, nuevos libros leídos... todo excepto el programa de lectura.
Dicen casi con una frecuencia negligente, que los opuestos se atraen. Adela y Damian son polos totalmente opuestos: la suavidad de una sensible delicadeza contra la fuerza de una fría tosquedad.
pero… ?y los iguales? Ella y yo somos dos seres con el mismo sabor. Y aun así es igual de armoniosa y complementaria nuestra fusión. Ya nos encontramos, ya sabemos de que hablar. Es como si hubiese un fluido libreto previamente escrito en nuestro inconsciente. Ella da las respuestas que espero escuchar y sabe que haré las preguntas que suelo hacer…todo en perfecto orden, restándole así, para mi, mas sentido al decir que dos contrarios han de tener mayor prioridad para estar juntos que dos iguales.
Desde que ella regreso todo se me muestra de un tono diferente. Tanto diferente a como cuando no estaba que a como cuando estaba previo a su partida. Algo me hace de alguna manera no verla igual…
Sabia que tan pronto llegara me preguntaría por Damian… Yo consciente de lo que había sucedido, sin saber muy bien por que, evadí el tema varias veces…. Y en cierta manera me arrepiento.
Verla mal por lo que vio...
El y yo acabábamos de salir de un ruidoso evento cargado de poesía, declamaciones y jazz, al día siguiente de mi llegada. Estábamos en el vehículo de regreso. Decidí no pensarlo mas e indagarlo sobre Damian. Introduje el tema de la siguiente manera:
-Mañana visitare Concepción Como te había mencionado, me parece que esta vez ya podremos lograr lo que nos propusimos y por lo que hemos venido trabajando desde hace tiempo... Según investigue, solo esperaban el formulario puesto que el Sr. J.P. había producido la llamada asegurando que Caimbra había completado el programa. \
Guardo silencio.
-Hay algo que sepas que yo no?... desde que llegue has actuado como si Damian jamas hubiese existido... dime que ha pasado!- dije subiendo gradualmente el tono de voz.
Era la primera vez que no sentía esa coneccion con mi amigo. Por unos instantes me pareció que me encontraba junto a un extraño... y mas aun cuando detuvo el carro frente a uno de los bares.
-Necesito ir a un baño - dijo con una tranquilidad desesperante y se bajo, dejándome boquiabierta. Era lo ultimo que esperaría de el,... que le sucedía?
Decidi bajar e ir tras el... como podía ser tan cobarde.
El lugar estaba plagado de personas. Era amplio y había mucho ruido. Camine a la velocidad que mis zapatos altos me permitieron, odiándolos en ese momento por no permitirme caminar tan rápido como El. En un momento tropecé Torpe, con estos zapatos. Alguien me sujeto por el brazo para evitar que me cayera. Avergonzada le dije 'Gracias', evitando mirar a la persona que me había ayudado. Perdí de vista a mi amigo, y permanecí unos minutos buscándolo con la mirada. En una esquina cercana a la salida se aglomeraba un grupo animado y de aspecto callejero. Decidí esperar en el vehículo... de todos modos no se libraría de mi.
Como si mis ojos quisieran jugarme una mala pasada, me pareció haber visto a Damian entre el grupo mas cercano a la puerta. Me distraje una vez mas mientras pasaban personas por delante mio, y al terminar estas de pasar confirme lo que me había parecido producto de mi imaginación.
Caimbra estaba sentado con las piernas separadas, vestido con una camisa con las mangas hasta los codos, haciéndome llenarme de incredulidad y preguntarme una y otra vez si se trataba del mismo desgarbado y reventado muchacho que conocí a través del cristal.
No había espacio para la duda.
Al regresar del baño, puso su mano en mi espalda para indicarme que saliéramos. Al verme inmóvil dirigió la mirada hacia donde se enfocaba la mía. Los muchachos bailaban y hacían tonterías una de las chicas halaba a Damian para que se pusiera de pie. Al este no hacerlo, se sienta en su regazo.
Silencio al subir al carro. Todo un conglomerado de pensamientos acudían a mi mente luchando cada uno por ser analizado.
Tras un par de minutos finalmente dije.
-Ahora me vas a decir por que no te habías tomado la molestia de dejarme saber que Damian esta libre.
-Eso no te lo puedo decir. Pero si me lo permites, te haré saber todo lo que sucedió.
Verla mal por lo que vio...
El y yo acabábamos de salir de un ruidoso evento cargado de poesía, declamaciones y jazz, al día siguiente de mi llegada. Estábamos en el vehículo de regreso. Decidí no pensarlo mas e indagarlo sobre Damian. Introduje el tema de la siguiente manera:
-Mañana visitare Concepción Como te había mencionado, me parece que esta vez ya podremos lograr lo que nos propusimos y por lo que hemos venido trabajando desde hace tiempo... Según investigue, solo esperaban el formulario puesto que el Sr. J.P. había producido la llamada asegurando que Caimbra había completado el programa. \
Guardo silencio.
-Hay algo que sepas que yo no?... desde que llegue has actuado como si Damian jamas hubiese existido... dime que ha pasado!- dije subiendo gradualmente el tono de voz.
Era la primera vez que no sentía esa coneccion con mi amigo. Por unos instantes me pareció que me encontraba junto a un extraño... y mas aun cuando detuvo el carro frente a uno de los bares.
-Necesito ir a un baño - dijo con una tranquilidad desesperante y se bajo, dejándome boquiabierta. Era lo ultimo que esperaría de el,... que le sucedía?
Decidi bajar e ir tras el... como podía ser tan cobarde.
El lugar estaba plagado de personas. Era amplio y había mucho ruido. Camine a la velocidad que mis zapatos altos me permitieron, odiándolos en ese momento por no permitirme caminar tan rápido como El. En un momento tropecé Torpe, con estos zapatos. Alguien me sujeto por el brazo para evitar que me cayera. Avergonzada le dije 'Gracias', evitando mirar a la persona que me había ayudado. Perdí de vista a mi amigo, y permanecí unos minutos buscándolo con la mirada. En una esquina cercana a la salida se aglomeraba un grupo animado y de aspecto callejero. Decidí esperar en el vehículo... de todos modos no se libraría de mi.
Como si mis ojos quisieran jugarme una mala pasada, me pareció haber visto a Damian entre el grupo mas cercano a la puerta. Me distraje una vez mas mientras pasaban personas por delante mio, y al terminar estas de pasar confirme lo que me había parecido producto de mi imaginación.
Caimbra estaba sentado con las piernas separadas, vestido con una camisa con las mangas hasta los codos, haciéndome llenarme de incredulidad y preguntarme una y otra vez si se trataba del mismo desgarbado y reventado muchacho que conocí a través del cristal.
No había espacio para la duda.
Al regresar del baño, puso su mano en mi espalda para indicarme que saliéramos. Al verme inmóvil dirigió la mirada hacia donde se enfocaba la mía. Los muchachos bailaban y hacían tonterías una de las chicas halaba a Damian para que se pusiera de pie. Al este no hacerlo, se sienta en su regazo.
Silencio al subir al carro. Todo un conglomerado de pensamientos acudían a mi mente luchando cada uno por ser analizado.
Tras un par de minutos finalmente dije.
-Ahora me vas a decir por que no te habías tomado la molestia de dejarme saber que Damian esta libre.
-Eso no te lo puedo decir. Pero si me lo permites, te haré saber todo lo que sucedió.
miércoles, 3 de abril de 2013
Concepción, parte V
"Srta. Adela
Por fin tuve noticias suyas. Las primeras semanas luego de haber perdido el contacto, fueron tediosas, extensas, llenas de tension y ansiedad. De a poco olvidaba hasta su cara. Algo en mi gritaba...'suelta toda idea que no sea que estas en el fondo, y de ahi no vas a salir'. Empece a tener mas problemas de lo normal con los demas reos, poniendome gradualmente mas agresivo de lo normal pero creo que se debia a que algo en mi reclamaba, algo en mi quedaba sin terminar de convencerse de que ud. se habia olvidado por completo de mi caso. Y me hice mas conciente de mi realidad. Volvi a sentir el frio de los muros, el hedor de los orinales, la hostilidad. De a poco me involucre con mayor frecuencia en peleas y rinas. Fui castigado varias veces.
En medio de todo esto, se me hacia casi imposible concentrarme en la lectura. Sin embargo continuaba con los informes con el mismo afán intentando con ellos llegar a arrancarle aunque sea una respuesta. En ellos terminaba siempre desviándome del tema principal por no haber prestado la suficiente atención al texto. Necesitaba saber lo que había pasado pues transcurría el tiempo alocadamente y cada vez se hacia mas tedioso preguntarme que había sucedido, a que conclusión llegaría todo esto.
Hasta que llego su amigo. Fue una sorpresa pues el tiempo que habia pasado me habia parecido muy largo.
-Fue transferida a otra ciudad...pensamos que es porque su superior encontraba algo sospechoso en el avance que habías tenido con el programa y querían evitar inconvenientes con la ley...eso es lo que pensamos, pero créame, ella no lo ha olvidado. Ni por un segundo.
Me explico todo lo que había pasado. Me dijo que aun trabajaba junto a su amigo abogado para estudiar las posibilidades de liberarme por lo menos de manera condicional. Supuse que para hacerle esa promesa a alguien que esta aprisionado debe ser porque realmente hay una posibilidad, de lo contrario, no la habría hecho... Pedí a su amigo que regresara cuanto antes para hacerle llegar esto. Espero no tarde.
La verdad...fue bueno saber de ud. Quise enviarle lo unico que me queda de mi papa, para hacerle saber que yo de aqui voy a salir. Me rete a mi mismo a recuperarlo. Iré en su búsqueda para con mis propias manos y en persona retirarlo únicamente de las suyas.
Damian"
-Fue transferida a otra ciudad...pensamos que es porque su superior encontraba algo sospechoso en el avance que habías tenido con el programa y querían evitar inconvenientes con la ley...eso es lo que pensamos, pero créame, ella no lo ha olvidado. Ni por un segundo.
Me explico todo lo que había pasado. Me dijo que aun trabajaba junto a su amigo abogado para estudiar las posibilidades de liberarme por lo menos de manera condicional. Supuse que para hacerle esa promesa a alguien que esta aprisionado debe ser porque realmente hay una posibilidad, de lo contrario, no la habría hecho... Pedí a su amigo que regresara cuanto antes para hacerle llegar esto. Espero no tarde.
La verdad...fue bueno saber de ud. Quise enviarle lo unico que me queda de mi papa, para hacerle saber que yo de aqui voy a salir. Me rete a mi mismo a recuperarlo. Iré en su búsqueda para con mis propias manos y en persona retirarlo únicamente de las suyas.
Damian"
Era todo un regalo poder tener noticias de el...Y mas aun: esa carta me daba la sensación de tener conmigo un pedazo de Damian, abriendo la posibilidad de un futuro encuentro.
Una vez terminadas las clases de aquel martes, me presentaron en el salón de profesores al señor J.P., (Solo Dios sabe como y por que se encontraba en la academia aquel dia ) director de ciertos programas académicos y que por obra de algo a lo que algunos llaman "destino" tenia lo que podría ser la solución definitiva a la injusta condena de Damian.
El había sido uno de los colaboradores cuando daba inicio el programa de lectura en los primeros lugares en los que fue instaurado y había llevado el programa a Concepción. Fue como si el tema saliera solo pues tras haber tenido una conversación amena sobre cuestiones irrelevantes, justo cuando iba a poner la mano sobre el picaporte para marcharme, el me pregunto cual había sido mi anterior trabajo.
Cuando le relate mi curiosa historia, quizás pensando que había hablado de mas, el me observa con rostro sereno y una sonrisa interna imposible de no percibir. Busco en su computadora unos momentos mientras yo lo esperaba con intriga... e imprimió un formulario el cual firmo y me entrego diciendo:
"Somos amantes de lo mismo, trabajamos para lo mismo. El único objetivo de la creación de nuestro programa es luchar junto con aquellos que desean su libertad mediante la libertad que da leer. Este es el formulario con el cual certificamos que los reclusos han completado satisfactoriamente todos los requerimientos para obtener un plazo de libertad condicional. Me comunicare de inmediato con los encargados del programa en Concepción. No necesita mas. Espero conocer algún día al Sr. Damian Caimbra... "
lunes, 18 de marzo de 2013
Concepción parte IV
Soy una joven escritora de profesión, lectora de vocación... y debo decir que esta adicción a las obras literarias es lo menos que pude haber adquirido del ambiente en el que crecí, escuchando las declamaciones, poemas y tertulias; las criticas y autores, siendo el tema de conversación todos los días en mi hogar.
Trabajo como maestra de literatura en la Academia del Arce, desde hace varios meses, en un programa que me obligo a trasladarme a una ciudad diferente, perdiendo todo contacto con mi antiguo programa de lectura de la penitenciaria de Concepción.
Cuando me informaron de mi traslado, fue una mezcla de despedida diplomática que a la vez me ofrecía un nuevo trabajo bastante lejos, pero que no podía darme el lujo de rechazar (oh misero destino de aquellos que nos dedicamos a la palabra escrita...tan poco valorado es nuestro oficio). Consciente de que los motivos de esta decisión iban mas allá; de que estaban ligados con el posible temor de que el programa de lectura en Concepción llevara a un posible fraude o a un posible caos, asumí todo esto junto con todo lo que conllevaba. No habiendo motivos para echarme, tuvieron resuelto el enviarme a una academia en la cual habían perdido un profesor, allegado a uno de mis superiores, quien con mucho descaro me recomendó para lograr sacarme del programa de lectura.
Recuerdo que para trasladarme tuve un lapso de tiempo bastante breve, en el que tan solo tuve tiempo de escribir a mi amigo escritor para que no desamparara el caso de mi reo, ya que había yo perdido todo contacto con el programa, dejándolo inconcluso, sin siquiera teniendo la respuesta de quien iría a sustituirme.
Por supuesto, escribí a Damian varias cartas, durante las primeras semanas de mi estadía aquí, no obteniendo de ninguna respuesta, suponiendo que las mismas no le habían sido entregadas por algún motivo. Damian se había convertido en mi diario pensar. Todos los días veía su rostro delgado mientras me trasladaba al trabajo. Lo imaginaba triste y solo, quizá guardando alguna luz verde difusa en su interior, motivado aun a leer, quizá sabiendo que me fui, quizás no. De a poco iba olvidando los pocos vestigios que me quedaban de su carácter, de sus facciones, de su voz. De a poco se me iba asemejando mas a un personaje ficticio, fabricado por mi mente, que a alguien físico.
Había tenido pocas noticias y esto me preocupaba. Cortos y vagos correos de mi amigo diciendo que no había logrado contacto alguno con el programa y que no sabia a quien habían colocado en mi lugar. Impaciente, no veía la hora de que cayera el ocaso, rogando que pasara un día mas, solo un día mas para acercarme a obtener una noticia.
Fue como un respirar. Un sobre proveniente de mi amigo que al abrir contenía otro sobre. Escrito en el primer sobre por dentro decía:
"Adela: Me alegra comunicarte que conseguí contacto con Damian. Ha sido difícil y perdona mi poca sustancia al informarte con decepción que no había conseguido nada. Créeme que moví cielo y tierra pero en tu empresa jamas me concedían ningún tipo de información. Tan solo pude lograr algo cuando tome la decisión de abandonar el sendero conocido y me presente yo mismo en Concepción. Lleve conmigo tu ejemplar de 'La Vida Es Sueno' que gracias a Dios olvidaste en aquel parque. Le explique a Damian a través del cristal lo que había sucedido contigo y le hice llegar el ejemplar. Regrese poco después y me dio esta carta para ti. Se que lograr que el conozca lo sucedido y lograr hacerte llegar esta carta es, aunque no lo parezca, bastante significativo. No tuve mas tiempo de hablar con el pero tengo la intención de continuar con mi amigo abogado trabajando en nuestra intención. "
Se veía escrito al descuido, y reduciendo el tamaño de la letra a medida que llegaba al final del sobre. Observe el segundo sobre por unos segundos, meditando si leerlo a toda prisa o con lentitud, consciente de que de todas formas leería una y otra vez su contenido. Lo abrí rompiéndolo poco, y me sorprendió...
·
Palabras de un bruto (por E.H.S.A)
Este salvaje, este bruto, soy yo…
No soy de los que escriben, no soy de los que
se saben expresar de manera adecuada a través de la lengua, soy más de los que se
expresan mediante diseños, producciones y baile. Mi mente no calla pero muy
pocas veces derrama lo que tiene, cuando rebosa un poco del vaso, cada gota cae
en punto determinado y distinto, ya antes mencionados, en el que es usado rápidamente. Pero esta
noche hay algo que lo está haciendo
mandar pulso eléctricos constantes a mis dedos y manos, dándoles deseos
de escribir.
Muito tempo sin escribir, escribir por deseo,
escribir porque sí, no por trabajo o
asignación. La última vez fue que mis dedos se expresaron de tal manera
fue en un diario que no quiere ser leído porque hiere la emoción y anima el
mismo desánimo. Así como de torpe soy así es mi diario con respecto a su
efecto, no lo hace porque quiere… Y el otro cuaderno en el cual mis manos
cantaron, un cuaderno más antiguo que el vendado y oculto diario, se encuentra
descansando y durmiendo como la bella durmiente entra polvo y telas de araña,
guardando en su interior no más que versos de un niño atraído por la fiebre de
lo que coloquialmente llaman “artitaje”.
Esta vez no escribo por ese cálido sentimiento
que inunda los corazones, ni que eleva a muchos hasta los cielos haciéndolos
reposar en las nubes y sentir que la vida es perfecta. Tampoco escribo por las líneas tangentes de etiquetas que
pasan por el círculo de quien en verdad soy, pero es lo normal en esta pequeña
zona de tierra firme rodeada de agua y en otros lugares más, sumando que pocas son las líneas rectas que
atraviesan ese círculo acertando en el blanco aunque ninguna llega a tocar mí
importancia. Ni escribo tampoco por dolor, dolor provocado por el primer
sentimiento mencionado, ni ningún otro, solo escribo porque SI. ¿Qué
escribiré?… Nada, ya lo escribí, no hay motivo no hay razón no hay mensaje solo
vagas palabras de un bruto y torpe salvaje. Quien lea esto, y quede
insatisfecho porque esperaba más… no sigas esperando que no hay más, son como
mis breves e insatisfactorias respuestas a preguntas con grandes expectativas
en la respuesta. Mis dedos solo querían bailar sobre el teclado al ritmo de mis
pensamientos, tal y como yo lo hago siempre con el ritmo de la música, ESO ES
TODO…
… Aunque en un rincón de
mis pensamientos, bajo la luz lámpara creo ver una motivación para esto, para
mis dedos haber querido bailar y mi mente rebosar...
jueves, 7 de marzo de 2013
Concepción parte III
-Gracias por ofrecerme tu ayuda- me dijo por teléfono
cuando hablamos- envié a Damián una lista de los libros que leerá este mes… ese
es el plan a largo plazo, sin embargo me ha comentado que lo suyo ha sido una
especie de ‘negligencia’ puesto que nunca se dedicaron a investigar bien el
caso y tampoco tiene nadie que le eche una mano para probar su inocencia…serias
de mucha ayuda en este caso y te ruego me nos apoyes.
-debo hacerte esta pregunta. Soy consciente de que debe haber más de una razón por la cual lo quieras ayudar, sin embargo deseo que me la expliques...-
-debo hacerte esta pregunta. Soy consciente de que debe haber más de una razón por la cual lo quieras ayudar, sin embargo deseo que me la expliques...-
-Sabes bien que una vez conoces tan
ampliamente los desiertos ajenos habrías de ser muy cruento como para
simplemente saber que tienes a tu alcance una ligera esperanza para alguien perdido
y no harás nada con ella.
-tienes toda la razón.- y así comenzamos a
movernos. Jacobo, antiguo compañero de la secundaria, ya abogado, nos ayudo.
Diario dedicábamos algo al caso de Caimbra, ella con sus informes, llegando Damián
a tardar un promedio de dos días por libro. A sus superiores les sorprendió esto
causando la proposición de una posible reevaluación del programa.
-Como podría un convicto sin acceso a la tecnología
hacer tales informes?- defendió Ade.-
-Quizá lo que se debería ponderar sea su
solidaria labor, Srta. – le respondió con cierta ironía uno de los colaboradores
del programa. Sin embargo no tenían más argumento y le dejaron en paz. Me pregunto
por qué les resulta a los demás tan chocante cuando ven cierto progreso…si,
hasta yo me vi sorprendido con los brillantes informes y la velocidad con que
eran devorados los volúmenes que se le asignaban al joven, sin embargo es más
noble dejar dicha sorpresa en meras frases de admiración y no intentar detener
ese progreso.
Tras haber leído el reporte que hizo de ‘Los
miserables’ me termine de convencer el por qué Adela sentía tanto fervor por
conseguir ayudarlo de alguna manera. Puede que alguien de su nivel, tras leer
una sola vez la obra, comprendiera tan bien el humanismo y se identificara
tanto con la redención del protagonista, asociándola con la posible oportunidad
que se le presentaba, puede que un muchacho de su edad y condición comprendiese
tal
razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia, religión, la defensa a los
oprimidos y otros matices de la novela?
La única que leía sus reportes era Ade y a
quien esta quisiera enseñándolos De hecho me había comentado y no me pareció mala
idea publicarlos en un futuro, pero mientras tanto lo más prudente era
mantenerlos en la confidencia.
Mientras se trabajaba en el asunto de probar
su inocencia, ella trabajaba con él en los reportes al mismo tiempo que
intercambiaban cartas para mí un tanto desconocidas. En una de las pocas que
llego a mostrarme, Damián le contaba que pasaba horas absorto en las obras
literarias, que su cerebro soñaba tanto de día como de noche y el tiempo se le
esfumaba; que a pesar de estar preso jamás se sintió tan libre, que nunca amo
tanto los libros como cuando fueron su única compañía, la única voz que le decía
que la vida continua, que la vida existe, que la vida vale la pena.
Le contaba –y con esto me identifique- que realmente nadie le había ensenado a abstraerse en la literatura de tal manera, que la curiosidad propia y la búsqueda de algo diferente, la magia de llenarse con otras realidades lo habían atrapado en su temprana adolescencia pero que nunca había sido tan completa como ahora. Le contaba que los libros le habían enseñado a burlarse en cierta manera de la realidad. Que le era placentero evocar todo tipo de escenas, recreándolas en su cabeza y burlar las rejas y la seguridad para viajar por Europa de la edad media, Latinoamérica del siglo pasado o Grecia. Le contaba que los libros le habían ensenado el atrevimiento de soñar, de desaprender que era un esclavo y aprender en su lugar que era capaz de tener una vida, de viajar, que era merecedor de ello y que aparte de eso tenía la posibilidad de lograrlo.
Le contaba –y con esto me identifique- que realmente nadie le había ensenado a abstraerse en la literatura de tal manera, que la curiosidad propia y la búsqueda de algo diferente, la magia de llenarse con otras realidades lo habían atrapado en su temprana adolescencia pero que nunca había sido tan completa como ahora. Le contaba que los libros le habían enseñado a burlarse en cierta manera de la realidad. Que le era placentero evocar todo tipo de escenas, recreándolas en su cabeza y burlar las rejas y la seguridad para viajar por Europa de la edad media, Latinoamérica del siglo pasado o Grecia. Le contaba que los libros le habían ensenado el atrevimiento de soñar, de desaprender que era un esclavo y aprender en su lugar que era capaz de tener una vida, de viajar, que era merecedor de ello y que aparte de eso tenía la posibilidad de lograrlo.
Un domingo estábamos Ade y yo disfrutando bajo
una de mis sombras favoritas en el parque, comiendo Pringles y almendras, con
ejemplares de Mario Vargas Llosa, Azul, Baudelaire y Moliere.
-El poeta, el cisne…cuando leo a Rubén Darío
veo todo rosado!- río. Detesto y a la vez amo la afinidad de nuestras opiniones…
por ende, si alguna obra me era desconocida y ella me la recomendaba, ya sabía
de antemano que iba a ser de mi agrado. Podíamos pasar horas muertas en tal
carrusel de comentarios, críticas y alabanzas.
-eh! Que tienes ahí, que no me has enseñado-
dije al ver un pequeño morado volumen entre sus cosas.
-Cuan completo es nuestro arte…sin movernos
nos hace amar lugares, personas, nos contagia el amor por la pintura y nos
obliga a amar también el teatro!
Saco el ejemplar cubriendo el titulo. Lo abrió
de una sola vez, como si esa fuera la página más consultada, incluso en ella parecía
dividirse el libro. Comenzó a recitar y a la vez que lo hacía, el monologo era
recitado en tres lugares a la vez: en sus labios, en su mente y en la mía… y
ninguno de los dos miraba la pagina:
¡Ay mísero de mí, ¡ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
Ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo.
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
Pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Apurar, cielos, pretendo,
Ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo.
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
Pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito del nacer),
¿qué más os pude ofender,
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que no yo gocé jamás?
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito del nacer),
¿qué más os pude ofender,
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que no yo gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corre con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que dejan en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo ménos libertad?
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corre con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que dejan en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo ménos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apénas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña á tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
que dibujan manchas bellas,
apénas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña á tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando á todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando á todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de los cielos la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto á su huida;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de los cielos la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto á su huida;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
En llegando á esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia ó razón
negar a los hombres sabe
privilegios tan suave
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
á un pez, á un bruto y á un ave?
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia ó razón
negar a los hombres sabe
privilegios tan suave
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
á un pez, á un bruto y á un ave?
Es verdad. Pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el Rey que es rey
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el Rey que es rey
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que á medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que á medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me ví.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me ví.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Tras concluir el monologo, ella
con su voz y con su mente y yo con la mía, una sola persona vino a nuestro
pensamiento y bastó tan solo un gesto de complicidad para darnos cuenta de que
en ese momento pensábamos lo mismo.
lunes, 4 de marzo de 2013
Concepción parte II
Lo peor de mediante las ventanas de mis libros conocer
tantas realidades diferentes es la inquietante necesidad de cambiar el mundo o
al menos lo que veo diariamente, sintiendo, modestia aparte, que veo las
situaciones cotidianas desde una especie de segundo piso el cual es de cristal,
dándome otra perspectiva, como si viera las cosas como el espectador de una película
de desastre en la cual por más que intente gritar a los personajes no me
escucharan...
He pasado los últimos días aislado de todo.
A penas hable con Ade el viernes pasado para cancelar nuestros planes de seguir
conversando por motivos que no llegó a explicarme muy bien...
Fue esta
noche cuando, al revisar mi correo recibí noticias de ella. Me contaba que
habían pasado demasiadas cosas en torno a su trabajo y a los reportes de sus
presos, especificando, contándome con lujo de detalles. El cansancio no impidió
que continuara leyendo las páginas del adjunto tras la advertencia de la
longitud y detalles de su relato.
"Te advierto- decía su correo- que más
abajo te explico a mis anchas todo lo que ha acontecido, sin embargo se que no
solo te despierta interés sino que eres un individuo acostumbrado a digerir
información en grandes cantidades...de cualquier manera siéntete libre de leer
a la velocidad que gustes...me parece curioso; siento que me voy a convertir en
tu libro humano!"
Me he dado cuenta con el tiempo de que un
libro es como un platillo. -Decia el correo- No basta con intentar describir a alguien más su
sabor pues esta persona nunca conocerá de lo que hablas hasta que lo pruebe.
Inclusive puede que lo perciba de manera diferente y puede que le guste o no.
Lo mismo sucede cuando leemos. Cada persona imagina las escenas a su manera, a
su gusto. Para algunos puede ser repugnante, o sublime. Para otros aburrido o
bien pueden llegar a identificarse. De todo esto me he dado cuenta con los
reportes que me llegan. Como has de suponer, más de la mitad son escasos,
perezosos. A penas dos párrafos haciendo un mal intento por engañarme, para
suponer que realmente leyeron. Siento tantos deseos de dedicar una tarde a
sentarme con estos caso, a hablar con ellos, a tratar de evocarles ese amor por
la lectura, pero no puedo. Como te dije, como en el caso de los platillos, es
necesario que experimenten ellos mismos el sublime placer de transportar la
mente a otras realidades, de viajar sin abandonar tu silla, de vivir lo que
otros viven…en fin.
Han sido pocos pero sustanciales los informes
que me han logrado convencer de que realmente han leído las obras. Un caballero
llamado Joaquín está a punto de conseguir su libertad condicional, pues la ha
acercado tanto habiendo leído ya 32 libros en menos de seis meses. También esta
el señor Antonio. Sus ensayos son bastante jocosos. Le sabe encontrar la gracia
a todo, hasta a las historias más trágicas. Estructuro uno de sus ensayos como un
poema, convirtiendo así la Ilíada de Homero en una comedia…
Son los menos, pero hay lectores bastante
agudos, incluso algunos otros se han llegado a convertir en verdaderos críticos
de la literatura…pero ninguno como nuestro amigo.
Te preguntaras sobre su reporte del Amor en
tiempos del Cólera. No lo esperaba hasta una semana después de que se lo
indique, de hecho pensé que tardaría más de una semana como hizo con Werther. A
los dos días recibí el sobre con su nombre. Era su ensayo:
“Todo hombre debería tener por algún ser la devoción
encarnecida de Florentino Ariza por su Fermina Daza. Una devoción que no puede
ser llamada locura pues muchas veces la locura es pasajera. Tampoco puede ser
llamada obsesión pues la obsesión es intensa. Esto no sé cómo se podría llamar,
pero era algo pasivo, silencioso, expectante. Siendo pero dejando ser; no
traicionando su sentir aun cuando no fuese compartido. No atándose a ningún otro
ser aun cuando ella sí lo hizo. No masoquismo, pues su delirio y disfrute consistía
en el simple hecho de aquella existencia, de aquel respirar, viviendo mas por
ella que por sí mismo, desde que conoció sus ojos almendrados de trece años;
hasta que abrazo por fin su cuerpo arrugado hacia lo mas postrero de los días
de ambos sin aun todavía traicionar un compromiso ni romper otro corazón que no
fuese el propio. Lo que Ariza conoció a lo largo de su vida no dista mucho de
lo que esta aconteciendo en la mía. El deseo ardiente diario, a cada segundo,
por coincidir por obra y gracia del destino con quien anhelaba estar, consciente
de lo imposible, y aun así persistiendo en un sueno…mas que eso en una convicción
de alcanzarla. Con una voluntad tan letal capaz de aunque fuese al final traer
a la realidad, empujar desde lo imposible a lo posible, a lo palpable, eso que
lo mantenía vivo, ese punzante empuje que lo hacía despertar y comer, que nunca
lo abandonó. Para el ella era más que un sueno, era real y era su empuje. Para mí
no se trata de una ‘ella’… o puede que sí. Más bien su Fermina es mi libertad ”
Me estremecí al llegar a esta parte del
correo. Más que por otra cosa, por la realidad del intérprete. Un convicto con
apariencia desfachatada, actitud indiferente, modalidades bajas en contraste
con tal sentir…Continúe leyendo para conocer más acerca del sujeto.
A la mañana siguiente no tome el auto bus a mi
oficina. Fui directamente a Concepción. ‘Esta no es hora de visitas’ me
dijeron. Detesto el apacible carácter con el que fui dotada, sin embargo a
pesar de el, permanecí de pie ante la recepción atando conjeturas en mi cabeza.
El policía que me había hecho el comentario la vez anterior observaba inmóvil cerca
de la entrada. Gire sobre mis talones para salir. Cuando puse mi mano sobre el
picaporte el policía sujeto con un brazo la puerta. ‘Acompáñeme’ dijo.
Medio minuto después me encontraba caminando
por el hostil pasillo de uno de los pisos de la prisión, junto al policía,
siendo bombardeada por toda clase de comentarios y piropos obscenos
provenientes de las celdas a ambos lados
del pasillo repletas de mugrientos hombres vestidos de naranja. Avanzamos hasta
la celda 23 en la cual se encontraba solo sentado en un catre, con mirada
perdida, Damián.
Nos miro con ojos de sorpresa, pero el resto
de su rostro estaba serio. Estuvo a punto de ponerse de pie, pero permaneció allí
con sus manos ligeramente unidas. Tenía algunas pulseras en la mano derecha. El
policía abrió la celda y me indico que podía entrar. Permaneció a fuera
mientras hablamos.
-Como estas?- comencé
-Es necesario que hagas esa pregunta?- dijo
lanzando una pequeña sonrisa irónica. Su voz era difícil de describir. Supongo
que es como el plato de comida o los libros. Debes escucharla para saber cómo
es.
Decidí ir al grano
-Estoy aquí para confirmar que realmente eres tú
el autor de semejantes informes… Damián, esto va mas allá de una simple felicitación.
Deseo que extiendan lo más posible tu libertad condicional, y pienso ayudarte
en ello.
Sus ojos brillaron y tragó en seco.
-Eso…se puede hacer?- pregunto con una pizca
de temor en la voz
-Si colaboras…realmente se muy poco de ti… no
conozco bien tu situación actual como convicto, tengo muy poco dominio de estos
temas, sin embargo tengo cierto poder en cuanto al programa de lectura. Veo que
tienes mucho coraje, es como si con todas tus fuerzas quisieras salir pero no
haces nada al respecto.-
-todos somos culpables aquí… no hay quien los convenza
de lo contrario…y nos hacen despedirnos de toda esperanza de ver la luz un día-
hablaba tan serio, sus palabras parecían mas leídas que dichas. Me conmovió más
que otra cosa.
-Esa no fue la actitud que percibí en tu último
ensayo.-
-Y que podrías tu hacer por mi?- dijo otra vez
con ironía.
-Te leíste en dos días un libro con el que
tarde un mes…eres capaz de superar al Don Joaquín en cuanto a cantidad de
libros y así lograr para ti un mejor pronóstico. Te asignarían ocho clásicos semanales
hasta que tengas la sección de clásicos completa, luego iríamos recorriendo
autores contemporáneos. Un informe diario y poco a poco habremos agregado
tantos días a tu libertad condicional según el programa lo permita. Es todo lo
que puedo prometer. Si pones de tu parte quizás…
-He asumido las rejas con mas sumisión que
cualquier otro preso culpable –me interrumpió- lo que me propones suena a
mucho. Me harías un gran favor no dándome esperanzas que no tengo
-sí que las tienes
-tú que sabes- dijo alzando la voz y poniéndose
de pie con violencia. El carcelero comenzó a golpear las rejas para instaurar
el orden y unos cuantos presos lanzaron carcajadas a lo lejos. Me puse de pie y
pedí que me abrieran. Camine en compañía del policía a lo largo del pasillo. No
deseaba pensar en nada en ese momento. Que había detrás de este muchacho que lo
hacía querer y no querer ser ayudado… me odie a mi misma por meterme en lo que
no me importa. Ese es el problema que enfrentamos muchos escritores cuando
confundimos la literatura con la realidad. No porque alguien sea bueno
expresando un sentimiento significa que realmente sea eso lo que siente. Quizá Damián
solo se estaba desahogando pero no tiene realmente deseos de ser libre… quizá el
crimen que cometió no deja ninguna posibilidad a que nada lo ayude, y realmente
no quiere tener falsas expectativas. Me sentí avergonzada… pero recuerdo haber
percibido en lo que dijo que de alguna manera no era culpable. Molesta conmigo
misma pero a la vez satisfecha de mi osadía…y aun así molesta por el arrebato
de Damián, acudí a mi oficina para continuar con los artículos que me había solicitado
un amigo editor para su revista. Trabajar me ayudo a distraerme bastante. Transcurrieron
tres días y al caer la tarde, cuando estaba recogiendo para ir de la oficina al
auditorio donde tendría lugar el recital de poesía, me detuvo una compañera
para poner en mis manos un sobre desde concepción. No comprendí por que decía Damián
Caimbra puesto que no le había asignado ningún otro libro. El contenido de
aquella carta llevo al motivo por el cual tuve que cancelar nuestra cita. Había
escrito:
“Srta. Adela.
Antes que nada le pido disculpas por mi
actitud. Junto con la incredulidad que sentía por sus dos visitas, estaba
reacio a entender que alguien pudiese interesarse por lo que me sucede. Agradezco
sobremanera su intención de querer ayudarme. Le suplico que no deje de
asignarme obras, pues para mí los ensayos que le escribo son la única forma que
tengo de desahogarme. Estoy en el infierno. Aquí las cosas se dicen a golpes o
a gritos. Usted es la primera persona en años que me ha susurrado. A mi parecer
han sido susurros. Deseo que me permita dirigirme a usted más seguido así no
sea mediante informes, pues no tengo a quien escribir. Lo que me sucede, lo que
pienso se va acumulando en mi mente y eventualmente terminara por volverme
loco. No quisiera parecer suplicante. De hecho si le molesta que haya escrito también
hágamelo saber. No deseo ser un cayo. Ahora, en cuanto a su plan para conmigo,
no abandone las esperanzas. Tan solo aparento ser un caso perdido pero fue la única
con quien pude darme el lujo de quejarme de mi realidad. A continuación le
describo por que penden de un hilo tan fino mis esperanzas de salir algún día
de Concepción:
El señor Jacobo Caimbra, mi padre, fue
encontrado en el rio una madrugada silenciosa de un 30 de marzo, hace más de
tres años. Fui el primer y único sospechoso de aquel ‘asesinato’. Si, la noche
antes habíamos discutido. Sí, la noche antes había amenazado con matarlo. Sin
embargo no fue más que un arrebato de ira, fruto de mi rebeldía, de la rabia de
un adolescente resentido. Intente explicarle eso al juez. En el fondo sentía que
en parte el era culpable de que jamás conocí a mi madre. El estaba muy
disgustado por las locuras que yo había venido cometiendo. Peleábamos por el
destino del beneficio obtenido del robo del último auto. Fue una pelea fuerte y
asustábamos a los vecinos. El tenía mucha ira y bebía aquella noche. No hay
pruebas tangibles de que haya sido yo, más que un supuesto testigo, quien dice
haberme visto arrojarlo al rio. La verdad es que tras haber discutido y
habernos golpeado, me había ido lejos, sintiendo como una opresión intentaba
aniquilar mi pecho.
De todos modos, Adela, aunque su plan
funcione, tengo varios cargos. No soy cien por ciento inocente, pero no fui el
asesino de mi padre. Al principio, al llegar a Concepción, yo cargaba fresca
toda esa ira. Estaba adolorido por la muerte de mi padre y deseoso de llegar a
los golpes con quien sea. Tuve muchos problemas por mi conducta y sufrí los
horrores que menos se imagina y que no deseo que se imagine. Poco a poco fui
aceptando el hecho de que ya no tenía nada y asumiendo el rol de autómata que
se me impuso. Hasta hace nueve meses era menos que un hombre muerto. Los muertos
por lo menos descansan. Yo sufría por tener que estar vivo. Luego llego el
primer libro. Y el segundo. Y el tercero. Desde que llegue aquí nos habían dado
la facilidad de leer pero no fue sino hasta que nos impusieron el programa por obligación
y posteriormente empecé a escuchar rumores de que mientras más libros leyéramos
nos facilitarían las cosas. No me entusiasme con el programa por el hecho de
que había una posibilidad por tenue que fuera de una futura libertad, sino más
bien porque me encontraba con otra libertad mediante las mentes de aquellos
autores. Los primeros reportes que hice fueron bastante tímidos- diría que
hasta me había des acostumbrado a escribir- y de seguro por eso no los había notado.
Sin embargo todo aquello que iba guardando explotaba a la hora de escribir,
aunque el fin no fuera desahogarme, me costó comprenderlo pero pronto me permití
a mi mismo liberar mi pensamiento. Así hasta que llegue a Werther y creí
haberme tomado demasiadas libertades a la hora de escribir. Hasta que aquel día
llego usted. No creí que fuera a pasar algo así. Vera, quizá para usted haya
sido una diligencia mas pero para mí fue el primer día digno de contar desde
hace tres miserables años. No pido verla pronto. El tiempo se me hace más
lento. Tan solo no abandone su plan inicial para conmigo, sea cual sea, y dele
un poco de sentido a mis putrefactos días.
Placer saludarle
Damián Caimbra.”
Ese viernes, en lugar de acudir a su cita, me
dedique a investigar. Jamás odie un tema tanto como odio lo legal, sin embargo,
busque tanta información como pude. Volví a leer acerca del programa de
lectura. Hable con mi superior “A la libertad condicional, en el caso que me
expone, no se pueden agregar días, lo que se podría es acercar la fecha,
evaluando la conducta del reo…lo que si seria significativo, pero eso ya no es de
nuestra incumbencia, es que se demostrara su inocencia”
No pude continuar con el correo. Me propuse a
mi mismo localizar a mi amiga lo antes posible…no era una hora prudente para
llamarla así que le deje un mensaje, ofreciéndole todo mi apoyo para con el
caso de Caimbra.
domingo, 3 de marzo de 2013
Concepción
Aun sin saber mucho sobre literatura me atrevo a escribir una nota al respecto
·· Soy un joven escritor de profesión, lector de vocación... y debo decir que esta adicción a las obras literarias no tiene origen aparente más que la propia curiosidad pues nadie me ha inculcado de manera alguna el amor a los libros.Trabajo en el diario local, me he dedicado a escribir artículos, sin embargo ésa es la explicación oficial que doy cuando me preguntan a qué me dedico puesto que sobre todo, más que incluso comer (lo cual de hecho a veces olvido) soy un 'omnívoro de libros'. Mi sustento, mi elixir lo obtengo en lugares apartados, bebiendo el suero de los grandes clásicos los cuales he leído varias veces; no haciendo otra cosa en mis días que sufrir las desdichas de los personajes, conocer a fondo a los autores, figurarme los pintorescos escenarios, estremecerme ante relatos escalofriantes, o detestar la ingenuidad de algunos de los personajes ; las últimas tres obras que volví a leer completas justo ayer fueron 'El conde de Montecristo', 'La reina de la horca' y 'Sentido y sensibilidad' (como verán, no tengo predilección por algún genero en especifico); he ocupado mesas de cafés como mi morada durante horas; parques, plazas...No cuido mucho mi apariencia pues el mundo de mundos que revivo en mi cabeza a cada instante ocupa mayor lugar en mi lista de prioridades que eliminar o no mi barba cada mañana. Anteojos pasados de moda, sombrero, los mismos zapatos (no porque no tenga más, sino porque son los más cómodos) en fin, me llame o no la atención el titulo; sea un clásico o no; este respirando o enterrado el autor; libro que cae en mis manos, libro que leo.·Voy esta tarde al encuentro de una especie similar a mí. Una muchacha que conocí en un encuentro literario la semana pasada. Tan compatibles fueron nuestras ideas y similares nuestros intereses que no podíamos cesar de hablar, así que pautamos encontrarnos hoy en el café que más frecuento.· Llegue al lugar, solo habiendo modificado un poco mi breve rutina de acicalamiento pues en esta ocasión tendría la compañía de una persona y no de un libro, resultando igual de interesante o más, ya que ésta tiene a demás la capacidad de escucha.Ya estaba sentada. Había elegido una mesa apartada. Me saludó amablemente e hizo alusión de manera jocosa a mi aspecto resaltando que al igual que el ingenioso hidalgo, la adicción a los libros afectaba de forma severa mi apariencia.A ver, qué estas leyendo actualmente.- preguntéA Goethe- respondió rápidamente- he abierto de nuevo a WertherFue una de las primeras obras que leí completa.-respondí.-Lo mismo yo-dijo- es ésta la tercera vez que lo recorro y no deja de encantarme? Y eso por qué? A caso no encuentras, al igual que yo, mucho más provechoso saborear una obra tan solo un par de veces y dejar tiempo para recorrer nuevos autores y aun ser fiel a nuestros gustos?...digo, las que aprecio lo suficiente por su importancia, encuentro que aún al leerlas por centésima vez deja de ser una pérdida de tiempo...Tiene su explicación- dijo ella- tienes tiempo para una buena historia?Siempre- respondí con una sonrisa- y más aun si es realLo es. Conoces la cárcel de Concepción?- comenzó- pues allí conseguí mi trabajo actual. A veces me sorprende la versatilidad de nuestro oficio, para los que nos dedicamos a esto de lleno. Han instaurado allí un programa para los reclusos, similar a uno que surgió en Brasil recientemente, que consiste en darle un libro cada semana, el cual deben leer completo y hacer un informe el cual me encargo de evaluar; en el caso de Concepción la cantidad de libros que lean no reduce sus años de pena, sin embargo, acerca o bien extiende el tiempo de su libertad condicional... es muy dependiente de cada caso en particular, sin embargo, por bien que conozco la obra Werther, me he visto obligada a leerla de nuevo debido a un impactante ensayo escrito por uno de los reclusos durante la última semana...llevo con él varios días desde que cayó en mis manos y aún no le he puesto calificación pues me ha tenido absorta desde que lo leí y me ha hecho volver al libro para mirarlo desde otro punto de vista, con los ojos de Damián.Una de las cosas que más me impacta de este ensayo es la persona que lo escribió. Al percibir semejante coherencia y sensibilidad tuve que preguntarme si ciertamente lo había escrito un criminal o de ser así como había llegado semejante romántico a la cárcel. Sin embargo, la idea que me figure de la persona que lo había escrito distaba mucho de la realidad. Pedí hablar con el señor Damián personalmente. No fue tan fácil que me lo permitieran; incluso me advirtieron que se trataba de un hombre violento e impulsivo. Creyéndolo mucho menos y con más ganas aun de conocerlo seguí presionando y lo conseguí.Esperaba ante el cristal que nos separaría. Uno de los oficiales rompió su silencio para hacerme la siguiente salvedad: "Damián se debe haber sorprendido... es la primera visita que tiene en años". Fue bastante extraño para mí que aquel hombre hiciera esa aclaración que debería de ser para él innecesaria.Ante mi se presento un hombre joven. Lo primero que me llamó la atención fue su inexpresivo rostro, sereno, ojos grandes, tez trigueña. Tenía la cara alargada y de su cuello colgaban dos cordones negros, uno de ellos tenía dos cruces de madera pequeñas y el otro un colmillo. Era fornido y alto. Tenía un arete en el lóbulo izquierdo y una ceja rasgada. Me miraba con ojos serios. Sentí mi garganta reseca. 'Como está señor Damián?' dije reuniendo valor. Que desdicha la nuestra! siendo excelentes con las palabras a la hora de redactar, nos limitamos tanto a la hora de hablar...Parpadeó con lentitud y ladeó la cabeza. 'Quiere algo de mí?' dijo con voz grave. 'Vera, Damián...-respondí- me llamo Adela. Soy la encargada de corregir los ensayos que envían ustedes acerca de los libros que leen cada semana y esta en particular me llamo la atención el tuyo. No había reparado antes en tu nombre por lo que debo pensar que es la primera vez que participas en el programa de lectura, es así? ''Me tome un tiempo con ese libro' fue su simple respuesta'. Permanecí muda unos segundos, y decidida continué...'Damián Caimbra...de donde es tu apellido?' me contestó que su padre era de ascendencia brasilera, coincidencia. ‘Pues bien, tengo aquí el ensayo que escribiste... tu escribiste eso cierto?' asintió como si le hubiesen hecho una pregunta estúpida. 'Pues si así fue, me pareció muy bueno, pues no sólo leíste el libro, sino que también captaste cosas en él que ni yo misma había notado...estoy realmente sorprendida por el enfoque de tu ensayo, me pareció muy vivo, cargado de sentido...' yo hablaba despacio y tratando de que entendiera cada una de mis palabras, sin terminarme de convencer de que aquel individuo rudo fuese capaz de reproducir por escrito tan deliciosos argumentos. De qué sirve la vida, si nos prendamos de una indescriptible criatura para no poderla compartir completa con dicho ser amado... fue una de las frases de su ensayo.Al parecer Damián no le aportó mucho a tu curiosidad.- dije a Adela- pero me ha despertado un interés enorme tu historia... que ha pasado con él?Le pedí que escribiera un ensayo sobre 'El amor en tiempos del Cólera' para la semana siguiente...que lo hiciera de manera personal, así mismo como hizo con Werther. Me dijo, de lo poco que me permitió confirmar que fue el autor de dicho ensayo, que sentía al igual que Werther que su forma de pensar era mucho más apasionada que la de los demás... pero me lo dijo con tal seriedad...Sabes, se me encoge el corazón de pensar que puede que tenga ciertas cosas tan reprimidas... o solo es bueno utilizando la mente, como hacen muchos criminales. Necesitaba aclarar esto y pregunté por el crimen que lo había llevado a la cárcel. No me agradó lo que supe.Será que al igual que Werther sí es más apasionado que los demás...pero de una manera violenta, agresiva. Guardando sus arranques emotivos, para soltarlos en lapsos cortos de terrible descarga, siendo como es de pasivo la mayoría del tiempo. Eso era lo que me parecía. Pero al leer su ensayo una y otra vez.... parecía el ser más sensible y espiritual; describiendo el amor del protagonista de la obra como un "amor distante de todo sentido y razón, no dejando de nacer, sabiendo que sería difícil, negándose a morir incluso con la muerte física del protagonista"... a demás decía "aun espero encontrar en mi vida, igualmente, el objeto de ese amor que sea a mi mas fuerte que todo sacrificio, más fuerte que mi ira, mi descontrol; más fuerte que mí mismo"Damián fue acusado hace unos años de haber asesinado a su padre. A penas tenía diecinueve años cuando entró a la cárcel. Tiene ahora 22. Pero en su mirada, esos 3 años parecen 30.Y aún estas esperando el ensayo del Amor en tiempos del cólera?- pregunté a Adela.-Si. Si deseas te lo muestro, una vez lo haya hecho.Y así la joven escritora y yo quedamos en encontrarnos la siguiente semana para continuar con la interesantísima pero sobre todo real historia del preso Damián.
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